La aventura de la MFM comenzó en l'Escale, servicio de rehabilitación pediátrica de los Hospices Civils de Lyon, una de sus misiones es la evaluación de las capacidades de niños con minusvalías motrices.
Desde 1992, la Gross Motor Function Measure no solo se ha utilizado de forma habitual para el seguimiento de niños con parálisis cerebral, sino también para otras patologías para las cuales había sido validada (atrofia muscular espinal infantil). La herramienta canadiense, traducida al francés, se ha convertido en la EMFG (Evaluation Motrice Fonctionelle Globale) y l'Escale se encarga de la formación para su utilización.
Sin embargo, la EMFG está poco adaptada para las patologías neuromusculares, ya que esta herramienta fue diseñada para pacientes limitados más por rigidez que por debilidad. Tras un estudio exhaustivo de la literatura científica y tras la opinión de varios equipos internacionales, el equipo de l'Escale decide crear una nueva escala de evaluación, con una versión provisional en 1998. En total, ocho años fueron necesarios para probar una primera versión, y luego una segunda.
La versión final de la MFM fue validada entre mayo del 2002 y marzo del 2003 con 303 sujetos de edades entre 6 años y 60, padeciendo distrofia muscular progresiva de Duchenne, de Becker, distrofia muscular facio-escápulo-humeral, distrofia muscular de cinturas, distrofia muscular congénita, miopatía congénita, distrofia miotónica, atrofia muscular espinal infantil y neuropatía hereditaria sensitivo motora. El estudio de la sensibilidad a cambio se llevó a cabo entre octubre del 2003 y julio del 2004 e incluyo 152 sujetos.

166 equipos nacionales e internacionales, incluyendo el grupo de estudio MFM, participaron en esta aventura. La escala MFM no hubiera visto nunca la luz sin la financiación conjunta de l'Assocation Francaise des Myopathies y de
Handicap International, que apoyaron continuamente el proyecto durante estos años.
